sábado, 27 de febrero de 2010

El miedo


El miedo a las epidemias. Los cadáveres continúan sobre las aceras, aunque muchos son llevados hasta las fosas comunes. Ya hay varias distribuidas por toda la ciudad. Preval adelantó que la más grande espera 7.000 cuerpos. Se lucha contra reloj contra el miedo a las epidemias.

La recogida carece de mando, se hace sólo con buenas intenciones. Los vehículos de asistencia que circulan por la ciudad lo hacen cargados de cadáveres. Las puertas

ejercen de camillas y en la ciudad se acabaron las sábanas para tapar los cadáveres.

“En la ciudad se acabaron las sábanas para tapar los cadáveres” En la calle continúa el desastre absoluto. Nadie manda, por lo tanto nadie sabe qué obedecer. Casi no hay policías, que siguen enterrando a sus familiares. O que también han muerto. Las fuerzas de la ONU tienen una presencia mucho mayor por las calles. No hay gasolina en toda la ciudad, la gente hace cola sin saber cuándo se reanudará el suministro.

“Algunos haitianos abusan en estas situaciones”. Ronald Augustin es un estudiante de 28 años. No puede sacar dinero, no tiene para comer. “Y los precios se han disparado, pura especulación. Las pocas cosas que se venden cuestan el doble”. El joven haitiano también ha perdido a su hermana. “Vivía muy cerca del Palacio Presidencial. Está ahí, enterrada con un sobrino de su marido, debajo de la casa tumbada. Nadie se preocupa de sacar su cuerpo”.

Pero la vida sigue, aunque sea tan delirante como ésta.

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