
3 HAITÍ. DANIEL LOZANO. Puerto Príncipe.15/01/2010.1:30
Artículo seleccionado por la profesora Susana Huerta González.
Fuentes diplomáticas revelaron a Público pequeños detalles que explican cómo está hoy Haití. El presidente Preval anda con el mismo pantalón desde que comenzó la tragedia, el mismo pantalón que llevaba al huir de su derruido Palacio Presidencial a bordo de un moto-taxi que pasaba por allí. Hasta ayer no funcionaba su teléfono.
La principal torre de telecomunicaciones también colapsó. Casi no había podido contactar con el resto de sus ministros, los supervivientes tras la destrucción de siete ministerios. Y tampoco con sus senadores. Ninguno de ellos ha sobrevivido. Tampoco el arzobispo, atrapado en su sede religiosa.
La instalación de una red satelital el jueves abriga esperanzas de que las comunicaciones, cuya ausencia tanto ha dificultado los trabajos frente a la tragedia, se restablezcan poco a poco.
Preval despacha en un cuartel de la policía que todavía sigue en pie y utiliza el aeropuerto como improvisado centro de operaciones. Hasta allí llegan aviones cargados de ayuda, pero la inexistencia de logística impide su reparto. De la oficina del plan anticatástrofes tampoco queda nada. El vacío de poder es descabellado. No hay Estado.
El hospital, el epicentro de la tragedia
Si Puerto Príncipe tiene una Zona Cero, el Hospital General es el epicentro de la tragedia. Derruido en parte, concentra a cientos de heridos en sus inmediaciones.
Marlen Thompson es su directora administrativa. Habla con tranquilidad,
pero lo que cuenta estremece: “En situación de normalidad tenemos 110
médicos y 400 enfermeros. Hoy sólo contamos con 20 doctores y 5 enfermeras.
Todos los servicios médicos del hospital están dañados”. Estos 20
héroes luchan ahora como infatigables David frente al Goliath de la
tragedia. Esta situación es abrumadora, pero no es excepcional. Se
repite por toda la capital, en esquinas, calles o solares derrumbados.
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