
domingo, 28 de febrero de 2010
Donde hay vida hay esperanza

sábado, 27 de febrero de 2010
El terremoto en Haití

El terremoto de Haití de 2010 fue registrado el 12 de enero de 2010 a las 16:53:09 hora local con epicentro a 15 km dePuerto Príncipe, la capital de Haití. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el sismo habría tenido una magnitud de 7,0 grados y se habría generado a una profundidad de 10 kilómetros. La NOAA descartó el peligro de tsunami en la zona. Este terremoto ha sido el más fuerte registrado en la zona desde el acontecido en 1770. El sismo fue perceptible en países cercanos como Cuba, Jamaica y República Dominicana, donde provocó temor y evacuaciones preventivas.
Los efectos causados sobre el país más pobre de América Latina han sido devastadores. Los cuerpos recuperados a 25 de enero superan los 150.000, calculándose que el número de muertos podría llegar a los 200.000. También habría producido más de 250.000 heridos y dejado sin hogar a un millón de personas. Se considera una de las catástrofes humanitarias más graves de la historia.
Heridos y muertes

El Primer Ministro de Haití, Jean Max Bellerive, afirmó que temía que el balance por el potente sismo del martes en su país podría superar las 140.000 víctimas, sin embargo la Cruz Roja dijo que las víctimas podrían llegar entre 45.000 y 50.000, aunque aún no ha sido confirmado, ya que se ha hecho difícil poder contar el número de víctimas fatales debido a que los escombros invaden las calles y avenidas de Puerto Príncipe. Entre las edificaciones destruidas, como la sede de la ONU en Haití, se retiraron cadáveres de entre los escombros, pero alrededor de 150 funcionarios seguían desaparecidos, dijeron funcionarios del organismo. Alain Le Roy, funcionario, dijo a periodistas que menos de 10 personas, "algunos muertos, otros con vida", habían sido extraídas de entre los restos del edificio de cinco plantas, sin embargo, al 14 de enero, al menos veintidós funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) murieron. El embajador de Haití ante laOrganización de Estados Americanos (OEA), Duly Brutus, dijo que "docenas de miles de víctimas", pidiendo más que nunca ayuda a lacomunidad internacional. "Nunca nuestro país ha necesitado tanto la ayuda de la comunidad internacional", dijo Brutus ante el Consejo Permanente de la OEA, que incluyó en su orden del día la cuestión de Haití para estudiar cómo ayudar a la isla.
El domingo 24 de enero de 2010, el gobierno de Haití anunció que se habían recogido y enterrado 150.000 cadáveres sólo en la capital, Puerto Príncipe, y sus alrededores pero que no se sabe cuántos permanecían bajo los escombros de edificios destruidos.
Entre las personalidades que fallecieron en el terremoto se encuentran Jimmy O. Barikad, artista de hip-hop haitiano y compañero musical del cantante Wyclef Jean, y el monseñorJoseph Serge Miot, arzobispo de Puerto Príncipe
Debido al gran número de heridos por el terremoto, muchas personas tuvieron que ser trasladadas a la República Dominicana, donde decenas de personas gravemente heridas llegaban en caravanas al hospital de Jimaní, en el oeste de República Dominicana, una pequeña ciudad fronteriza con Haití. Mientras que autobuses desde Puerto Príncipe, llegaban al Hospital General Melenciano, con niños mutilados y decenas de hombres, mujeres y ancianos con extremidades o cráneos fracturados, ubicado a 280 km al occidente de Santo Domingo.
Historia de un pueblo

Esta es una síntesis de la cronología de la historia haitiana:
§ Antes de 1492: Asentamientos indígenas, principalmente de las culturas arawak, caribe y taína.
§ 1492: Llegada de Cristóbal Colón a la isla.
§ 1517: Autorización de la trata de negros por Carlos I de España e introducción de esclavos africanos en el continente americano.
§ 1697: División de la isla entre Francia y España por el Tratado de Ryswick.
§ 1685: Promulgación del Código Negro bajo Luis XIV.
§ 1790: Asamblea Colonial promovida por los colonos blancos.
§ 1791: Revuelta de los esclavos.
§ 1793: Liberación de los esclavos de Saint-Domingue por los comisarios Sonthonax y Polverel.
§ 1794: Abolición general de la esclavitud por la Convención.
§ 1801: Promulgación de una constitución bajo Toussaint Louverture.
§ 1802: Pacto de Amistad con Inglaterra. Expedición de Leclerc.
§ 1804: Independencia de Haití. Jean Jacques Dessalines primer gobernante y emperador.
§ 1806: Henri Christophe sucede a Jacques I como gobernante y rey (hasta su suicidio en 1820).
§ 1822: Haití invade la parte oriental de la isla de Santo Domingo.
§ 1826: Reconocimiento de la independencia por Francia, contra una indemnización de 150 millones de francos-oro.
Daños materiales

Un representante de Unicef en esa ciudad, Guido Cornale, le dijo a la BBC que al menos 20% de los edificios han sido destruidos en la ciudad de 50.000 habitantes. El funcionario indicó que unas 5.000 personas se han movilizado hacia el aeropuerto en busca de refugio.
El embajador haitiano ante la Organización de Estados Americanos le dijo a la agencia de noticias AFP que "hay decenas de miles de víctimas y un daño considerable".
La primera dama de Haití, Elisabeth Preval, le dijo al Miami Herald: "Es una catástrofe. Estoy pasando por encima de los cuerpos muertos. Hay mucha gente enterrada debajo de los edificios. El hospital general ha colapsado. Necesitamos ayuda. Necesitamos apoyo. Necesitamos ingenieros".
Mientras muchas viviendas colapsaron tras el terremoto, otros edificios gubernamentales de construcción más sólida, como el Palacio Nacional se derrumbaron. Un hospital en Pétionville, un suburbio de Puerto Príncipe, donde se atienden diplomáticos y los haitianos más pudientes, se derrumbó producto del terremoto y la Catedral de Puerto Príncipe también cayó. También laONU confirmó que el cuartel general de la Misión de Estabilización en Haití, localizado en Puerto Príncipe, la capital, experimentó serios daños, al igual que otras instalaciones de la organización.
El miedo

El miedo a las epidemias. Los cadáveres continúan sobre las aceras, aunque muchos son llevados hasta las fosas comunes. Ya hay varias distribuidas por toda la ciudad. Preval adelantó que la más grande espera 7.000 cuerpos. Se lucha contra reloj contra el miedo a las epidemias.
ejercen de camillas y en la ciudad se acabaron las sábanas para tapar los cadáveres.
“En la ciudad se acabaron las sábanas para tapar los cadáveres” En la calle continúa el desastre absoluto. Nadie manda, por lo tanto nadie sabe qué obedecer. Casi no hay policías, que siguen enterrando a sus familiares. O que también han muerto. Las fuerzas de la ONU tienen una presencia mucho mayor por las calles. No hay gasolina en toda la ciudad, la gente hace cola sin saber cuándo se reanudará el suministro.
“Algunos haitianos abusan en estas situaciones”. Ronald Augustin es un estudiante de 28 años. No puede sacar dinero, no tiene para comer. “Y los precios se han disparado, pura especulación. Las pocas cosas que se venden cuestan el doble”. El joven haitiano también ha perdido a su hermana. “Vivía muy cerca del Palacio Presidencial. Está ahí, enterrada con un sobrino de su marido, debajo de la casa tumbada. Nadie se preocupa de sacar su cuerpo”.
Testimonios en Haití
Willie Florant, una niña de 9 años, es otro de los innumerables rostros de la tragedia. Está tumbada sobre un colchón en un jardín pegado al hospital. Como cientos de sus compatriotas, sin ninguna condición higiénica, mucho menos sanitaria. Sufre un traumatismo craneal severo, tratado únicamente con analgésicos. “Ella venía del colegio, acababa de llegar a casa, tan contenta, como siempre. Le cayó el techo encima y su
cabeza quedó aplastada así”, describe su padre, Florant Dotom, acercando y separando las palmas de sus manos. La familia vela a la niña malherida. Bueno, lo que queda de ella. Sus dos hermanos han muerto.
También uno de sus sobrinos. “Ella no lo sabe”, dice su madre llevándose el índice a los labios y espantando las moscas que revolotean cerca de las heridas de su niña.
“Yo he conseguido todo, las vendas, las medicinas. Aquí no hay nada”. “Tardamos dos días en llegar al hospital, primero pasamos por una iglesia”, rememora el padre. “Yo he conseguido todo, las vendas, las medicinas. Aquí no hay nada”. Florant está jubilado, pero antes trabajaba en este mismo hospital. Suspira al recordar los viejos tiempos: “Ya no se parece en nada al centro médico que yo conocí”.
A la niña por lo menos le queda su familia. A su padre, ni siquiera su Dios. Alza las manos al cielo y le implora: “Ha sido un castigo de Dios para que nos arrepentirnos de todos nuestros pecados”.
Muchos pecados debió cometer Haití, porque el castigo fue inmisericorde. Un castigo que Continúa. “Lesiones no muy graves están acabando con la gente”, confiesa una enfermera.
Quien quedará para siempre perdonada es Maxin Sainten, de 30 años. La tierra empezó a temblar y ella corrió en dirección contraria. Quería rescatar a su sobrinito, de dos años, que se encontraba en el interior de su casa. “No pude salvarle”, se queja. Pero quedó atrapada entre los escombros. Como tantos miles. Nadie le calma el dolor, no hay para comer. Su otro sobrino, de seis años, también falleció.
Haití está roto

3 HAITÍ. DANIEL LOZANO. Puerto Príncipe.15/01/2010.1:30
Artículo seleccionado por la profesora Susana Huerta González.
Fuentes diplomáticas revelaron a Público pequeños detalles que explican cómo está hoy Haití. El presidente Preval anda con el mismo pantalón desde que comenzó la tragedia, el mismo pantalón que llevaba al huir de su derruido Palacio Presidencial a bordo de un moto-taxi que pasaba por allí. Hasta ayer no funcionaba su teléfono.
La principal torre de telecomunicaciones también colapsó. Casi no había podido contactar con el resto de sus ministros, los supervivientes tras la destrucción de siete ministerios. Y tampoco con sus senadores. Ninguno de ellos ha sobrevivido. Tampoco el arzobispo, atrapado en su sede religiosa.
La instalación de una red satelital el jueves abriga esperanzas de que las comunicaciones, cuya ausencia tanto ha dificultado los trabajos frente a la tragedia, se restablezcan poco a poco.
Preval despacha en un cuartel de la policía que todavía sigue en pie y utiliza el aeropuerto como improvisado centro de operaciones. Hasta allí llegan aviones cargados de ayuda, pero la inexistencia de logística impide su reparto. De la oficina del plan anticatástrofes tampoco queda nada. El vacío de poder es descabellado. No hay Estado.
El hospital, el epicentro de la tragedia
Si Puerto Príncipe tiene una Zona Cero, el Hospital General es el epicentro de la tragedia. Derruido en parte, concentra a cientos de heridos en sus inmediaciones.
Marlen Thompson es su directora administrativa. Habla con tranquilidad,
pero lo que cuenta estremece: “En situación de normalidad tenemos 110
médicos y 400 enfermeros. Hoy sólo contamos con 20 doctores y 5 enfermeras.
Todos los servicios médicos del hospital están dañados”. Estos 20
héroes luchan ahora como infatigables David frente al Goliath de la
tragedia. Esta situación es abrumadora, pero no es excepcional. Se
repite por toda la capital, en esquinas, calles o solares derrumbados.
¡Por un Haití libre y soberano!

Jubileo Sur. Lunes 25 de enero de 2010. http://www.movimientos.org/
En articulación con organizaciones de Quebéc un conjunto importante de redes,
movimientos y organizaciones sociales a nivel global, regional y nacional
entregarán a los presentes en dicha reunión una Carta donde expresan el rechazo
a la militarización en Haití como una falsa respuesta al desastre reciente y exigen además a los gobiernos y organizaciones internacionales que anulen de manera inmediata e incondicional la deuda externa reclamada a
Haití.
Asimismo, las organizaciones firmantes demandan que los recursos
direccionados a la ayuda y la reconstrucción de Haití no deben generar nuevo
endeudamiento, ni que sean utilizados para imponer nuevos condicionamientos, como es la práctica de las instituciones financieras internacionales tales como
el Banco Mundial, el BID, el FMI, y los llamados países "donantes".
De la misma forma rechazan que las empresas privadas transnacionales aprovechen esta tragedia para obtener negocios multimillonarios en la reconstrucción del país, como ocurre con Irak, explotando más la mano de obra barata y aprovechándose de los recursos naturales.
En conclusión, las organizaciones y redes alertan que estarán "atentos siguiendo los acontecimiento y en diálogo con las organizaciones haitianas para que la cooperación internacional se dé sobre bases solidarias, respetando la soberanía del pueblo haitiano y no repitiendo las políticas equivocadas del pasado"
Bajo la presidencia del Ministro de Comercio Extranjero de Canadá, Lawrece Canon, la reunión cuenta con la presencia de gobernantes del "Grupo de Países Amigos de Haití", integrado por países miembros de las Naciones Unidas (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Costa Rica, España Estados Unidos, Francia, Japón, México, Perú, Uruguay, y la República Dominicana) y por los organismos de la ONU, la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fono Monetario Internacional y diversas organizaciones.
A pesar de su poderoso equipamiento, las fuerzas norteamericanas demostraron desconocimiento del terreno. Los militares de la Minustah les habían advertido que no debían arrojarse alimentos desde helicópteros. Esto ya se sabía desde el jueves pasado, cuando desde el Departamento de Defensa insinuaron esa posibilidad. Sin embargo, ayer un helicóptero militar no hizo caso de las advertencias y descargó paquetes desde el aire. Y se produjo un tumulto gigantesco de gente que corría y se pisaba con tal de agarrar algo. Esto ocurrió en un estadio de Puerto Príncipe también destruido por el terremoto pero donde los haitianos emplazaron sus carpas provisionales para poder vivir lejos de las paredes que los pueden aplastar si la Tierra vuelve a temblar.
Artículo seleccionado por la profesora: Susana Huerta González.
La vida cotidiana y el futuro de Haití, en manos de Estados Unidos
La vida cotidiana y el futuro de Haití, en manos de Estados Unidos

Ya que esta terminada la búsqueda de sobrevivientes. Ahora el país se enfrenta a la tarea de la reconstrucción y el regreso lento a la normalidad. Washington dirigirá la recomposición del Estado y la gestión de un plan económico.
Eleonora Gosman, enviada a Puerto Príncipe
Clarín, Buenos Aires,
Ultimo día en Haití y décimo desde el terremoto del martes 12. En los barrios ricos, como los de Petionville, hay cuadrillas que recogen basura. Unos pocos bancos abrieron las puertas y un par de supermercados tímidamente comienzan a atender al público. Es la única región que recobró cierto viso de normalidad. Pero son otras las imágenes que dominan los recuerdos de la última vuelta por el casco céntrico de la capital haitiana, ya en camino al aeropuerto Toussain Louverture. Es el patrullaje de convoyes militares con soldados norteamericanos equipados con armas pesadas para prevenir "brotes de violencia". Los vehículos de las naciones Unidas, blancos y con la inscripción UN en el capot se ven muy esporádicamente. Y la policía haitiana, que los primeros días había desaparecido, volvió a apostarse en unos pocos lugares desde donde controlan la venta de alimentos y agua que llegaron a Puerto Príncipe gracias a la ayuda internacional. Miembros de esa fuerza local asesinaron ayer a un joven haitiano a plena luz del día y dejaron otro malherido en un caso que parecía un ajuste de cuentas mafioso.
La ONU prometió 3.500 cascos azules más para engrosar la misión de 11.000 militares y civiles. Ese refuerzo tendrá destinos en el interior de Haití. El control de los puntos clave de la capital quedará bajo la mirada de 6.500 soldados con las insignias de la US Air Force y de la US Navy y otros 12.000 que llegarán esta semana.
Establecieron cuatro centros provisorios en el aeropuerto, el puerto, las colinas de Petionville (en el club de golf) y en Jacmel, una ciudad costera próxima a Puerto Príncipe. Con este despliegue Washington apuesta en dos direcciones: dirigir la recomposición del Estado y del gobierno de René Preval y reservarse la gestión del Plan Marshall haitiano.Pasados los primeros 10 días, la prioridad estadounidense es lavar el rostro del centro de Puerto Príncipe. Eso requiere relocalizar ya las 10.000 personas que ocuparon con sus precarios campamentos Champs de Mars, una plaza frente al derruido Palacio de Gobierno. Ya se han removido gran parte de los escombros del Parlamento, de los ministerios y hasta del Banco Central. Y ahora se aprestan a sacar a las víctimas para trasladarlas a campos de refugiados, lejos del casco político urbano.
Según la Organización Internacional para la Emigración, una entidad intergubernamental, cerca de medio millón de personas vive a la intemperie en Puerto Príncipe, en barracas improvisadas con palos y sábanas para protegerse. Si en Haití antes el 80% de sus habitantes vivían con salarios de 60 dólares mensuales (según el FMI), hoy ni siquiera existe la posibilidad de trabajar. La destrucción de la ciudad no afectó sólo a los pobres. Telfin Robenson, Robert Etienne y Jean Michelet son jóvenes universitarios de clase media que viven estos días con sus familias en un asentamiento provisional en la Place Saint Therese. Los dos primeros, ya graduados, trabajaban en la Universidad del Estado de Haití, donde murieron centenas de estudiantes. "Aquí ya no tenemos esperanzas, no hay porvenir. Nuestras casas se destruyeron y la única perspectiva es irse al exterior", dijeron. Pero las chances de fugar de la opresiva realidad por el momento son nulas. EE.UU lacró sus puertas para todo haitiano que emprenda la aventura de emigrar en forma ilegal. Según Washington, quienes lo intenten serán "hospedados" en Guantánamo, donde ya existen 100 carpas montadas cerca de la prisión.
Si la única salida de un país pobre es apostar por la educación, en Haití esa vía se clausuró por mucho tiempo. Con 60% de los establecimientos de enseñanza primaria y secundaria destruidos, demandará años recomponer el sistema educativo. Nadie, sin embargo, habla del tema. Es que las urgencias hoy pasan por conseguir asentamientos más estructurados, comida y agua. Los haitianos adinerados, cuyas casas también fueron derribadas, fueron los primeros en huir hacia Dominicana. El municipio de Petionville donde se localizan las embajadas, residencias y palacetes privados, muestra el tamaño del desastre.
Con precios triplicados, falta dinero por el límite impuesto a la extracción de efectivo. Habrá que esperar un tiempo hasta que la Federal Reserve imprima gran cantidad de fajos de gurdas, tal como pidió el presidente Preval.
Artículo seleccionado por la profesora: Susana Huerta González.
